"Sos un producto de tu entorno" es una línea que leíste en miles de posters. Lo que esos posters omitieron es que la parte más poderosa de tu entorno es invisible, y casi nadie la supervisa.
La gente sabe lo que come. Algunos llevan registro de sus horas de sueño. Pero el caudal de contenido, conversación e información que corre por la mente desde que abren los ojos hasta que se cierran sigue estando exento de escrutinio.
Y es ese caudal el que determina tu frecuencia por sobre todo lo demás.
Empecemos con lo primero que agarrás por la mañana, que es lo que programa tu sistema nervioso para el resto del día. Las encuestas muestran que cuatro de cada cinco personas chequean su teléfono quince minutos después de haber despertado. Para la mayoría de la gente, la primer acción del día es chequear cualquier cosa que se haya vuelto viral mientras dormían.
Y este es el resultado: el cortisol se eleva. La amígdala -el detector de amenazas del cerebro- llega a su auge. El sistema nervioso pasa a un estado básico de alarma antes de haber formulado pensamiento alguno.
Hacé eso varios días a la vez y deja de sentirse como una elección. Se siente como la rutina matinal.
Y no lo es. Es una respuesta condicionada manteniendo tu nivel de energías más bajo de lo necesario.
El efecto de lo que consumís no es uno de esos mantras de bienestar: es algo que se ha estudiado y medido.
En un experimento de 1997, la gente miró un flash informativo de catorce minutos editado para ser negativo, positivo o neutral. El grupo negativo acabó siendo el más triste y ansioso. Y esta es la parte que importa: también evaluaron sus preocupaciones personales como más catastróficas. Catorce minutos de las malas noticias de terceros les empeoraron la vida.
Un estudio de 2022 con más de 1100 adultos descubrío que el 16% tenía lo que los especialistas donominaron consumo problemático de noticias. De ese grupo, aproximadamente tres cuartos reportaron problemas de salud mental, comparados con el 8% del resto del muestreo.
Y en 2018, los investigadores tomaron un grupo de estudiantes y les limitaron el uso de redes sociales a treinta minutos por día durante tres semanas. Los puntajes de soledad y depresión se redujeron considerablemente.
No se les agregó nada a sus vidas. Algo fue removido.
He aquí la evaluación honesta, ordenada según qué le hace a tu estado:
Leer eleva tu frecuencia. No hacer scroll. LEER.
Oraciones completas, atención sostenida, las ideas de alguien más moviéndose en tu mente a un ritmo que vos controlás.
Las conversaciones que van a alguna parte elevan tu frecuencia, del tipo en el que ambas personas se van con algo con lo que no vinieron.
El tiempo al aire libre eleva tu frecuencia. Hacer algo con atención plena también.
Lo inverso queda igual de claro.
El ragebait (contenido diseñado para hacerte enojar) la disminuye todo el tiempo, sin excepciones. La historia fue elegida, enmarcada y sincronizada para producir una respuesta de cortisol en vos.
Consumir no es estar informado. Es entregar tu sistema nervioso a la agenda de alguien más.
El puterío disminuye tu frecuencia. Ancla tu atención en la vida de alguien maás en lugar de la tuya propia, y nada de todo ello eleva tu frecuencia.
La consumición pasiva de los destacados de otra gente (que no es más que contenido pago y algorítmicamente manipulado) disminuye tu frecuencia.
El proceso de comparación social que opera en el cerebro mientras hacés scroll es un proceso de detección de amenazas. Con cada video e imagen que ves, el sistema nervioso se hace una pregunta: tengo ventaja o me estoy quedando atrás?
El algoritmo está construido para mostrarte contenido que te hace sentir relegado, porque la amenaza genera más interacciones que la satisfacción.
Esta auditoría no es un ejercicio moral. Es un ejercicio de conciencia.
Empezá a darte cuenta de las sensaciones en tu cuerpo a diferentes estímulos. No en lo que pensás acerca de ellos, sino en lo que tu sistema nervioso está haciendo.
Ese análisis es acertado y no miente. Es sólo que nadie te dijo cómo interpretarlo.-
Traducción (Extracto) - Artículo original

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