"Sos un producto de tu entorno" es una línea que leíste en miles de posters. Lo que esos posters omitieron es que la parte más poderosa de tu entorno es invisible, y casi nadie la supervisa. La gente sabe lo que come. Algunos llevan registro de sus horas de sueño. Pero el caudal de contenido, conversación e información que corre por la mente desde que abren los ojos hasta que se cierran sigue estando exento de escrutinio. Y es ese caudal el que determina tu frecuencia por sobre todo lo demás. Empecemos con lo primero que agarrás por la mañana, que es lo que programa tu sistema nervioso para el resto del día. Las encuestas muestran que cuatro de cada cinco personas chequean su teléfono quince minutos después de haber despertado. Para la mayoría de la gente, la primer acción del día es chequear cualquier cosa que se haya vuelto viral mientras dormían. Y este es el resultado: el cortisol se eleva. La amígdala -el detector de amenazas del cerebro-...
* No necesitás más tiempo, necesitás más foco. ** El éxito tiende a moverse lejos de quienes tratan de capturarlo y orbita hacia aquellos que intentan ayudar a otros a lograrlo. *** La gente no puede ver cada decisión que tomás, así que usan los detalles de lo que ven para inferir la calidad de lo que no pueden ver. Podés verlo en los mensajes prolijos, en las oraciones claras, y en la simplicidad del producto. Si el trabajo que ves parece desprolijo, el trabajo que no podés ver probablemente sea igual (o peor).