Ir al contenido principal

Actos de Desaparición -Parte IV-

  
 
   Uno de los apodos que mejor le sentaba, con su aprobación, era El Liche.

   Dormía con las manos cruzadas sobre el pecho, como los faraones en sus sarcófagos. Su tez pálida y su quijada ligeramente inclinada le daban, en sus peores días, un aspecto cadavérico. Las manos largas y huesudas, siempre un cigarrillo en la mano, sin importar la hora o el día. Su manera de hablar e interpretar personajes rozando, siempre deliberadamente, modismos arcaicos.
   Hasta en la forma de reír se encontraba un eco de la teatral villanía que se atribuye a los hechiceros undead.

   Desde luego también, como toda entidad que sienta sus ambiciones más allá de la vida, había un cinismo utilitarista en su manera de referirse y pensar al ser humano promedio.
   Entendía los preceptos que gobiernan las mecánicas de seducción con la suficiente distancia emocional para no lamentar pérdidas. Como su filactería cristalina, completamente invicto de marcas, pero increíblemente frágil.

   Podría decirse que el deleite que le generaban sus siempre bien ejecutadas manipulaciones era lo que lo mantenía con vida. Porque no le importaba el dinero, pero le importaba el trabajo duro y metódico. No le importaba el prestigio, pero se esmeraba en dejar su impronta, incluso después de desaparecer. No parecía importarle el altruismo, pero era necesario que todo su accionar dejara, bien clara, una lección. Tampoco le importaba la moral, pero se mostraba visiblemente fascinado con las dinámicas del dolor.

   O tal vez sus obsesiones, como la filactería requerida, eran el lugar para el reposo de su alma.
 
   En todo aquello que consideraba de su atención, se esmeraba en estar mejor informado que nadie. En los foros y comunidades de los que participaba, estaba -o terminaba- siempre a cargo. Si un juego no le permitía avanzar, encontraba trampas o hacks para continuarlos igualmente.

   Sin embargo, acá en casa vivíamos tranquilos. 
   Muy cortos de dinero, pero tranquilos. 
 
    La mutua chance de dejar a la otra persona hacer lo que se le cante en paz era todo un lujo. Como lo era compartir la miseria con un espíritu afín. Y también con sobriedad, algunas veces celebrarlo. 
    De ver videos y documentales, en la flamante novedad de Youtube, y conversar por horar y horas en pos de hallar respuestas a aquellas incógnitas que considerábamos tan importantes.
 
    De poder regirnos por un código solemne, equitativo y de abierta honestidad.
    De poder saber que había alguien más en caso de que uno llegara a quebrarse.
    Alguien versado en El Señor de Los Anillos, los juegos de Rol, el Manga y el Anime.
    Un espíritu afín.

   A ninguno de los dos nos importaba el dinero, pero una discusión de dinero fue el principio del fin. Discutir, papeles en mano, el total adeudado de dinero por el tiempo que había estado viviendo acá sin pagar su parte. Ninguno de los dos cometía "errores": él hizo sus números por orgullo, yo lo hice para que quede claro quién tenía el orgullo más grande.
 
    Ninguno quería prestigio, pero tener que darme la razón, imagino que terminó por rebalsar el vaso. Llegué a contar doce años de frecuentarnos hasta que decidí abrirle las puertas de mi casa, hasta que ocurrió ésto. 
    Jamás, en doce años, lo había escuchado admitir un error.

    Sin importar cuánto tiempo pasó, un día llegó el silencio. Y la paranoia. De noche, en los peores días, me acuerdo de irme a dormir con un cuchillo bajo la almohada. 
    No había hostilidad ni discusiones: sólo silencio. Como un maleficio persistente. Como una premonición.

    Y luego sólo quedó el vacío.
 
    Volviendo de trabajar, un día me encuentro con la casa vacía y vaciada.
    Mi computadora y tableta de dibujo; la garrafa de gas del vecino y algunas otras cosas más, incluidas todas sus cosas, desaparecidas.
    La llave de la casa, con el llavero que yo le había dado, puesta del lado de afuera de la puerta entreabierta. Fui corriendo a casa de los vecinos, a preguntar si habían visto u oído algo. Nada.

   Ese día fue la tercer y última vez que hice una denuncia policial.
   Tenía la evidencia: foto, nombre y apellido, domicilio de trabajo y contactos familiares. Cuando fui a buscar una copia de la denuncia para presentar en Tribunales, descubro que la policía "extravió" la denuncia.
    Su hermana -y empleadora- nunca me devolvió las llamadas.
    Publiqué en Facebook su currículum y sus datos, práctica hoy considerada doxing.
    Nadie aportó datos. 
    Nadie lo vio. 
    Nadie supo nada. 
    Ni siquiera los vecinos.
 
   Exactamente lo mismo que aconteció cuando me abandonó mi ex: recibí una lección de la intensidad de el Dolor Fantasma. De sentirte robado y de no poder hacer nada.

    Pasó el suficiente tiempo como para que la vida siguiera su curso.
    Pasó tanto tiempo que mi ex volvió diez años después, conmigo.
    Y ella me contó de que lo encontró un día, años atrás, haciendo trámites y le dijo lo ocurrido.Y yo le dije que no me interesaban ciertas cosas o personas tras algún tiempo transcurrido.

   Y vaya si transcurre el tiempo... 
tal vez no cura todo, pero eventualmente, cicatriza lo suficiente.
 
   Es parte indispensable de El Ciclo Eterno: ver lo que pasó, aceptarlo por lo que es y hacer los duelos. 
Juntar fuerzas para levantarse y proseguir.
 
    De saber que todo adquiere perspectiva con el paso de los años y todo lo que ocurrió nos trajo hasta acá, sea por los motivos que fuere, y que es preciso mirar hacia adelante.


   Resulta curioso entonces cuando un día cualquiera, caminando por la calle -con auriculares y gafas puestas- diviso a media cuadra de distancia una figura familiar: la calva, la palidez perceptible a la distancia, incluso la mueca de incomodidad que apareció en su cara, la forma en la que bajó la vista y entró a una casa.
 
   Tenía puesto el mismo pulover de siempre, el pantalon de buzo acostumbrado y las mismas pantuflas que cuando vivía acá.
   Estábamos en la misma vereda. 
 
    Por segunda vez, desapareció de mi vista; 
    se apartó de mi camino.
    Y seguí adelante.
 
Pero me quedé pensando acerca del destino de una ilusión que alguien se toma demasiado en serio.





Continuará.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Batallas Diarias [Parte IV: "Multitasking" vs "Atención Plena"]

 " Tal vez sea hora de analizarnos en profundidad para ver si tenemos un problema.      Tal vez tengamos más de uno.           Con las bebidas. Con las comidas. Con ciertas sustancias. Con nuestros apetitos y sus rituales. Con todo aquello que trunca nuestra capacidad para librar las batallas diarias que importan, y que caprichosamente ponemos en el camino.       Tal vez todos comiencen solucionándose de la misma manera: tomando nota.      No queda otra."   ---      Toda resolución de problemas comienza tomando notas.        Los datos, estadísticas y registros han resultado ser la forma más eficiente de corregir errores, dar cuenta de ganancias y pérdidas, y dar un cierre -un final, soluciones- a los posibles conflictos que vayamos hallando en el camino.      En alguna parte del camino -espoleado por la necesidad de aprovechar el tiempo al...

El Costo de Opinar

"La capacidad de destruir rápidamente tus ideas en lugar de hacerlo lentamente cuando la ocasión se presenta es una de las cosas más valiosas que existen.  Preguntate cuáles son los argumentos de la oposición. Es malo tener una opinión de la que estás orgulloso si no podés considerar sus críticas mejor que tus oponentes, lo cual es una gran disciplina mental." –Charlie Munger       El verdadero precio de una opinión no es tenerla – es hacer el esfuerzo requerido para ganársela, trabajo que la mayoría de la gente evita. El trabajo para mantener una opinión no consiste en acumular hechos e información que avalen tu perspectiva.   Para tener una auténtica opinión, debés: - Comprender en profundidad los argumentos desde distintos lugares.  - Buscar evidencia contradictoria en lugar de ofuscarla. - Poner a prueba tu pensamiento contra las objeciones más sólidas - Considerar que tal vez estás engañándote a vos mismo   Darwin ejemplificaba este enfo...

[HRZGraph] - Ofertas de Fiverr 2021

  Hay algo raro con Fiverr (bueno, Fiverr es raro para muchas personas que jamás oyeron hablar de ello).  Siendo un sitio para freelancing con un sistema que contacta a millones de personas, es curioso que varios sitios y redes consideren Spam cualquier vínculo que provenga de Fiverr, lo cual reduce sustancialmente su utilidad como plataforma a largo plazo en lo que a mi respecta.    Si bien me ha sido útil desde que abrí mi cuenta en 2017, consideraciones del inicio de año hicieron que sopesara abrir un sitio propio (razón por la cual he comenzado la serie de posts acerca de Marca Personal), hacia el cual potenciales clientes o curiosos interesados puedan ir y venir con seguridad.  Una especie de gran centro virtual hacia el cual se pueda acceder a cualquiera de los sitios en donde ofrezco mis servicios con sólo un par de clicks.  Por desgracia distintos eventos en el último mes han erradicado gran parte de los recursos y ahorros con los que contaba para d...